jueves, 7 de agosto de 2008

Buscaminante

En bastantes ocasiones, cuando relato mis historias de viajes, al escucharlas, unos maravillados, otros atentos, algunos
tal vez indiferentes, casi inevitablemente hay alguien que me pregunta algo similar, quizá de distinta forma, pero con la
misma inequívoca hipótesis: ¿No te cansas de viajar? O bien: ¿Y no tienes casa? ¿No te espera nadie? Y cosas por el estilo.
YO, ante estas cuestiones, trato de explicar algo que no mucha gente comprende: Mi casa es viajar. La gente que me
espera no espera, sino que avanza como yo. También tengo momentos en los que me gustaría detenerme, y encontrar un sitio, una
morada, una compañía, por así decirlo, de por vida. Pero tras meditarlo, me doy cuenta de que, al menos para mí, o al menos
ahora, es más estimulante la búsqueda, el camino, descubrir nuevas sensaciones, tierras u opiniones, que no estancarme en
algo concreto. Y realmente no resulta fácil esa contínua incertidumbre, pero a la larga, es lo que me hace sentirme vivo,
pese a que las ganas de frenar y hallar una estabilidad y paz interior también existan.
No voy a negar que ciertas personas o circunstancias me hacen detenerme en algunos lugares momentáneamente, pero siempre
pasa algo que me hace moverme hacia delante. Como digo, también pienso muchas veces que ojalá mi vida no fuera de este modo,
pero no sé si es porque exijo demasiado, porque no me hago entender o porque debe ser así, pero cuando algo se estabiliza por
mucho tiempo acabo prefiriendo abandonarlo. Cierto es que nunca se han dado las circunstancias idóneas que me hicieran
desestimar la idea del cambio, pero quizá nunca se den, porque otras personas aguantan contratiempos más adversos sin duda de
los que he de afrontar yo sin moverse de su sitio. Así pues, supongo que al menos para mí, o al menos por ahora, es más
estimulante el camino que lo que me espera cuando termino de recorrerlo. Desconozco si esto siempre será igual, pero por el
momento, voy a seguir caminando. Si te vienes conmigo, levántate y anda.
Y como acompañamiento musical, dos temas que ilustran un poco la actitud ante el camino, al menos la de un servidor. Son dos canciones de Silvio Rodríguez, pero versionadas por sus compatriotas acapelleros Vocal sampling. Los temas en cuestión son: Fábula de los tres hermanos y Escaramujo. Mucho, lo que se dice mucho que ver con el tema no tienen, pero quería ponerlas desde hace tiempo y no se hable más. ¿O alguien quiere decir algo? ¿ein?

1 comentario:

Jenifer dijo...

ese david. tio q tal?
ya veo q inspirado como siempre,
es un placer leert y escuchar como cantas.
y nada q sigas asi y no cambies, q eres un artista