lunes, 22 de septiembre de 2008

EXSOMNIO

Mi periplo por el ancho y basto universo parece no tener fin, al igual que este inacabable e inabarcable cosmos. Y tampoco dejo de realizar nuevos descubrimientos y de conocer cosas, hasta ahora por mí ignoradas. Es el caso de una enfermedad, si se le puede llamar así, que caracteriza, por así decirlo, a todos los habitantes del lugar desde el que ahora os escribo. Supongo que mis lectores conocerán en qué consiste el insomnio. Si recurrimos al tan metódico y siempre preciso Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, dícese de insomnio: viene del latín, insomnium, y es la Vigilia o la falta de sueño a la hora de dormir. A lo mejor alguien recuerda mi paso por la tierra de vigilia, y aquellas tristes, frías y grises estatuas que no sabían hacer otra cosa que aguardar algo que nunca parecía llegar. Pues bien, aquí sucede justo lo contrario. Las gentes de esta localidad siempre están soñando. Pero no penséis que duermen. Para nada. Sueñan despiertos. Quizá alguien pueda pensar que eso también le pasa a más de uno en nuestro planeta, pero aquí se lleva al extremo. No obstante, a pesar de ello, o a lo mejor gracias a ello, aquí se trabaja, se estudia, en definitiva, se vive, y si me permitís una observación, creo que son mucho más felices y se sienten más realizados que en nuestro mundo azul. Mi amigo Luka me dijo un día una frase: "La felicidad es hacer lo que quieres, y querer lo que haces; y no soñar tu vida, sino vivir tu sueño". Yo le pregunté: ¿Y si los sueños nunca se cumplen, para qué sirve ir todo el tiempo detrás de ellos? A lo que Luka me respondió: "Pues para eso precisamente. Para avanzar hacia adelante". Muchas personas se proponen un montón de cosas que creen irrealizables, y por ello no se DECIDEN A llevarlas a cabo. Pobres. Tal vez lo que pasa es que tienen miedo DE que se hagan realidad... Por último, me quedo con otra frase, esta vez de mi amiga Patty: "Ten cuidado con lo que deseas, porque puede hacerse realidad". Soñemos pues, pero procurando que nuestra vida, se parezca a lo que queremos llegar a ser. Yo lo estoy consiguiendo. Seguro que tú también puedes hacerlo. No digo que querer es poder, pero desde luego, ayuda. Y para ponerle música a esta bonita ciudad, os dejo su himno. Narra la historia de un girasol, que se reveló contra todos sus semejantes, porque él giraba al compás que le marcaba la luna, esa que sale todas las noches, cuando los sueños son los reyes del mundo. Este tema se titula El giraluna, y está interpretada por los barceloneses Sidonie. ¿A que mola?